lunes, agosto 18, 2014

El silencio de nuestras opiniones


Toda mi vida he escuchado a la gente decir "a mí no me gusta hablar de política" y en tiempos como este recuerdo lo equivocados que están.

No tenemos que ser partidistas o flamear la bandera del candidato por el que votamos pero definitivamente tenemos que tener una postura sobre las decisiones políticas que hacen en la sociedad en que vivimos. 

Vivimos en una época en la que se cree que la democracia tiene que ser la opinión de la mayoría así la mayoría esté equivocada; en la que lamentablemente todo se resuelve con imposición, coerción mediante leyes, regulación y monitoreo de todas las acciones de los mandantes cuando se los eligió para asegurar que nuestras contribuciones serían bien administradas y en beneficio del colectivo social. Y nadie los puede detener.

¿Quién vigila a los vigilantes?

Cualquier persona después de conocer la sensación de poder en sus manos se corrompe absolutamente y callar por temor a que nos castiguen los nuevos poderosos es permitir que continúen haciendo lo que les da la gana con nuestros recursos producto de nuestro esfuerzo.

Por eso, es importante desarrollar argumentos en función de lo que nos perjudica y afecta a nuestro desarrollo y prosperidad como individuos y comunidad. Es indignante que incluso la opinión en espacios privados sea censurada por temor a no ser políticamente correctos y no permitir un debate razonable solo por no querer ofender a nadie con las opiniones emitidas. 

Si esa falsa corrección política continúa y seguimos manteniendo silencio sobre lo que pasa pronto habrán delitos de opinión y George Orwell se levantará de su tumba solo para reírse de nosotros. 

No permitamos que la arrogancia de los poderosos sea el castigo de nuestra libertad y opinemos, discutamos todo lo que pasa y saquemos argumentos sólidos para revelar las verdaderas intenciones de nuestros políticos, corruptos y honestos para entender que una sociedad no depende de un estado para ser próspera. Depende de la fuerza y el valor de cada ciudadano que quiera aportar con algo sin hacerle daño a nadie.