lunes, agosto 18, 2014

Resiliencia


A todos nos han enseñado desde muy pequeños que cumplimos una función en cada etapa de nuestras vidas. Nacemos, crecemos, nos reproducimos y morimos cuando nos dicen que debemos ocupar un rol predeterminado en la sociedad. Pero cuando no queremos cumplir el rol que nos quiere imponer la sociedad comienza una lucha interna y contra el status quo.

Ludwig Von Mises decía que el "emprendedor enfrenta la incertidumbre y prospera gracias a su habilidad de encontrar oportunidades" [sic] pero esa valentía ante la incertidumbre se paga con un precio muy alto con la salud y la paz mental de uno mismo.

A todos nos gusta leer y escuchar los casos de éxito de los más grandes pero siempre ignoramos el proceso y el "padecimiento" por el que tuvieron que pasar para llegar a la cima. Aprender de los errores, vivir experiencias frustrantes y que perder cosas valiosas trae un desgaste psicológico y emocional que muy pocos saben soportar y superar para seguir adelante en busca de su objetivo. De esos pocos exitosos siempre hay muchos que no lo lograron. 

Es complicado describir los episodios de ansiedad o de temor por los que mucha gente pasa cuando lucha por lo que cree que vale la pena y cuando los resultados no llegan en el momento esperado muchos fallan en el intento. Las complicaciones no solo aparecen para ver si estamos listos para superar adversidades sino para aprender a soportar el golpe mientras las cosas se van dando a su debido tiempo, no el que uno espera.

La resiliencia formalmente se describe como la "capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas". Es decir, aprender a llevar la carga encima y saber cuando dejarla ir para seguir con nuestro camino. 

Siempre es fácil sugerir algo que suena bien o emplear técnicas baratas de motivación para aparentar optimismo pero es extremadamente difícil aplicarlo cuando el viento se tarda en soplar a tu favor. Por eso ser resiliente a pesar de todo es importante. 

Además de luchar con el entorno y las circunstancias, hay que aprender a estar siempre alerta a las señales de progreso y las del deterioro de la mente y el cuerpo. 

La mente puede ser traicionera cuando estamos frente a una situación incierta, especialmente cuando no sabemos si el resultado será el que estamos buscando y si las cosas no salen como se espera muy pocos saben como salir de un lío para encontrar un nuevo y mejor camino. 

Por eso sugieren ser resilientes, pero ¿cuándo llega el momento en el que ya no podemos resistir más por solos y recibir ayuda a llevar el peso facilita todo? La respuesta siempre será incierta y dependerá de que tan pesada sea la carga y de quienes estén dispuestos a compartir el peso durante el camino. 

Existen miles de artículos y consejos en la red demostrando que no existe una solución mágica pero definitivamente hay un patrón clave: mantener la mente y el cuerpo bien calibrados, enfocados y atentos a los problemas, a las posibles

soluciones y a lo que nos rodea para aprender a soportar los golpes que te da la vida y apreciar las recompensas por más pequeñas o breves que sean y continuar hasta llegar a la meta y siempre buscar algo más. 

La resiliencia es una pequeña parte de esa receta, es la que te permite agarrar el mundo sobre tus hombros y seguir avanzando el camino, lo demás depende del enfoque y la forma que tengas para sortear la adversidad hasta llegar al objetivo planteado.

Sean resilientes pero no pierdan su mente en el proceso.