miércoles, octubre 21, 2015

Este es el futuro, ahora.

Esta es una de las fechas más esperadas por los fanáticos de la ciencia ficción, el viaje en el tiempo y los memes que circulan por todas las redes sociales y que nuestros padres comparten para demostrar que están a la moda. 

Es el 21 de Octubre del año 2015, el año en el que el Doctor Emmett L. Brown trae a Marty McFly y a Jennifer a Hill Valley desde 1985 al 2015 para rescatar a sus hijos de un desastre familiar en Volver al Futuro parte II (2 para los que no saben leer números romanos).


¡Santa Ciencia, Marty! ¡Es el 2015 y no tenemos smartwatch!

El viaje en el tiempo aplicado en la ciencia ficción siempre me ha fascinado, tanto así que esperado con ansiedad verdadera la llegada "del futuro" para disfrutar de todos los avances tecnológicos que el cine, los cómics y los libros han predecido con mucha certeza a lo largo del tiempo pero como muchos me llevé la misma decepción que Marty y el Doc Brown se hubiesen llevado si llegaban al Hill Valley del verdadero 2015

"Donde iremos, necesitaremos carreteras..."

Sí, tenemos avances tecnológicos que desde la época de Julio Verne eran solo sueños y fantasía pero si son como yo compartirán la decepción de ver cómo la ciencia no ha logrado desarrollar soluciones que como decía Arthur C. Clarke se podrían confundir con magia.

Por cada par de Crocs que veo en la calle condeno a Mattel por no haber podido crear el Hoverboard que el cine nos prometió, no solo por haber sido una gran estrategia de product placement sino porque si la ciencia y la economía del mundo hubiesen podido avanzar sin intervención quizás hubiésemos logrado tener invenciones de esa categoría y no pedazos de plástico hechos con "tecnología de la NASA".  

"Like a clog fucked swiss cheese..."


La tecnología aplicada al consumidor no debe verse exagerada ni extremadamente vistosa, gente como Steve Jobs e Elon Musk nos han demostrado que se puede ser muy funcional, utilitario y verse completamente bien solucionar problemas comunes a través de tecnología y el mercado lo demuestra con cada innovación que aparece pero, ¿por qué a pesar de evolucionar de manera exponencial no hemos podido resolver problemas esenciales de forma más abierta como la salud, la educación o inclusive... cómo piensan las mujeres? Tal como el Doc Brown quería saber... 

#KOMOSAVER

Tenemos autos que se manejan, teléfonos inteligentes que usamos para hacernos selfies donde sea y como sea y hacerlo social (aunque podríamos usarlos para cosas más productivas ¿no?), autos eléctricos y próximamente viajes recreativos al espacio si San Elon nos hace el milagrito pero aún no llegamos a ese mundo donde la tecnología supera nuestras expectativas sino que vive con frenos y trabas de parte de factores que están fuera del control de los inventores y afectan el progreso de nuestras sociedades. 

Como si nuestro presente hubiese sido alterado por Biff Tannen y el almanaque... 

No, este no es Biff Tannen... 

Según el reciente premio Nobel de economía, Angus Deaton en su libro The Great Escape a pesar de las mejoras en la calidad de vida de la gente siguen existiendo formas cada vez más notorias de desigualdad en el mundo y esto misteriosamente no se debe al tan infame capitalismo sino... A LOS MALOS GOBERNANTES.

Aquí va explicado en dibujitos, cortesía de Pictoline

Así que no importa la cantidad de startups tecnológicas aparezcan o cuantas enfermedades se puedan curar en el mundo de formas realmente disruptivas, al final del día nuestro destino está en manos de personas que no velan en realidad por las necesidades de sus ciudadanos sino por los intereses de sus partidos, el sesgo de sus ideologías y de qué manera mantienen a la base de la pirámide socioeconómica en extrema necesidad para que la sociedad sea parte de un círculo vicioso donde sigan buscando un mesías que los saque de su pobreza así como yo sigo esperando ver un Hoverboard en la percha de una juguetería. 

Siempre me ha preocupado el futuro y mi preocupación aumenta al ver como mi presente no se ve como el futuro que me prometió la ciencia ficción y como individuo puedo hacer muy poco para cambiarlo. Orwell y Huxley deben estar teniendo un debate muy interesante en el inframundo.